No perdí a nadie el 24 de Marzo...
Pequeña semblanza autobiográfica o los entramados de la historia individual y colectiva.
El 24 de marzo de 1976, me encontraba viviendo una pubertad algodonada, en un barrio como tantos del Gran Buenos Aires. Mi padre era obrero, mi madre ama de casa, con ruleros, delantal y pastas caseras los domingos.
